Actividad 2 Fase 3
Introducción
En
el presente escrito se habla de la interculturalidad como una forma de unificar
la diversidad a través de puntos en común. Dentro del contexto de la educación,
la interculturalidad está centrada en un aspecto importante que es la construcción
de puentes en favor del desarrollo social y cultural, basado en la
sostenibilidad y el respeto.
Discusión
Considero necesario iniciar la
reflexión con la presentación de un hecho de gran importancia para comprender
nuestra realidad, y es el «descubrimiento de América». La importancia de
iniciar el trabajo con esta apreciación radica en que dicho acto se consolidó
sobre el desconocimiento del otro, el avasallamiento material y cultural de los
pueblos que habitaban el territorio americano.
Nosotros somos el fruto de esa
situación, llevamos sangre de la conformación multiétnica de América Latina.
Quizá no hemos logrado reflexionar respecto a las implicaciones que ello tiene
para nuestra realidad. La realidad que vivimos hoy día.
Es necesario, a propósito de
la realidad, plantear el problema que ello origina. Cuando los sujetos
comparten una amplia serie de características y símbolos afines -la cultura-
tienden a observar la realidad, SU realidad, como un valor absoluto. Esta
cuestión se podría definir inicialmente como una cosmovisión: lo que una
cultura determina como experiencia histórica y lo que codifica simbólicamente.
Por lo tanto, la realidad está condicionada por las experiencias culturales; en
sí misma, no existe una sola realidad: las concepciones de lo real son
múltiples y están supeditadas a lo étnico-cultural. Todo depende del punto de
vista: una comunidad humana ligada por un pasado común, una lengua y un acervo
de creencias, definen lo que es real de acuerdo a su conciencia cultural (la
realidad en un consenso social que otorga sentido particular a la visión del
mundo de un grupo étnico o cultural)1.
Esta reflexión sobre la
realidad -nuestra realidad- nos lleva a plantear que la construcción de una
verdadera democracia se inicia cuando podemos interiorizar que los sujetos
objetos de conocimiento que conforman la realidad no se perciben aisladamente:
cada uno de ellos contiene una red de relaciones con otros sujetos objetos, los
cuales dependen de un significado atribuido. La creación de la realidad está
contenida en la estrecha relación entre el sujeto objeto, su significado, y el
medio en que aparece: es entonces una interpretación establecida desde una red
de relaciones con sentido, que son los símbolos.
La situación de nuestra
realidad nos lleva a plantear algunas reflexiones respecto a la educación. La
educación es la forma privilegiada de transmitir, conservar, reproducir y
construir la cultura. Permite generar conciencia crítica capaz de transformar
la sociedad.
Cada grupo humano cuenta con
los mecanismos básicos para educar a sus miembros dentro de una perspectiva que
le garantice a la sociedad los elementos necesarios para construir su devenir
histórico en el contexto de su proyecto de hombre y de sociedad; es por esto
que la sociedad en su conjunto es educadora.
El ideal de todo grupo humano
es formar personas para el bien, dentro de los cánones que le permitan
organizar y construir el conocimiento en virtud de la capacidad creadora del
hombre, en interacción con su medio o entorno.
La educación en los grupos
étnicos corresponde a procesos endógenos de formación y socialización, de
acuerdo a las características culturales, sociopolíticas, económicas y
lingüísticas propias, de tal manera que mediante este proceso permanente se
garantice la interiorización del ascendiente cultural que ubica al individuo en
el contexto de su propia identidad.
La identidad de los grupos
étnicos es una recreación de su realidad desde una estructura particular de
símbolos que les pertenecen y difieren de los símbolos de otra cultura. Los
grupos étnicos indígenas, negros y raizales, poseen valores cuya importancia
trasciende los estrechos límites de una región o grupo tribal, y tienen un
significado profundo para la humanidad.
Los diversos medios de
adaptación ambiental, los sistemas filosóficos y las instituciones sociales
creadas por ellos, forman parte de un gran acervo cultural que no podemos
ignorar.
En la medida en que las
poblaciones van sistematizando el conocimiento sobre su realidad, aparecen
sistemas cuya complejidad evidencia mayores grados de conciencia y compromiso
social; sistemas éstos que se convierten en mecanismos organizados para
garantizar la convivencia y la continuidad de la cultura.
Toda cultura, por el mero
hecho de ser cultura, organiza su cosmos, el lugar donde vive, determina e
interpreta los fenómenos naturales, tiene un concepto de su imagen, de la de
los hombres, de sus comportamientos; tiene idea de lugar y de tiempo, lo que
constituye una manera particular de ver el universo; realmente no es sólo una
manera de verlo, es también una forma de vivirlo y de sentirlo. El significado
de los símbolos está generalmente arraigado en el mismo proceso histórico de la
comunidad y pertenece por entero a su propia ordenación del mundo: su
cosmovisión.
Las culturas se desarrollan en
diferentes momentos, en distintos lugares y tiempos y se relacionan unas con
otras también de maneras distintas, pero todas son importantes en la medida que
tienen su propia organización, su propia manera de reconocerse, de relacionarse
con su entorno, con su medio ambiente y hábitat, y de construir conocimiento,
lo que las hace automáticamente interesantes por
la riqueza que encierran.
Esta diversidad plantea la
posibilidad de que cada cultura establezca sus propias formas de clasificar y
organizar el saber de las cosas que la rodean. Por ejemplo: clasificar a los
hombres de acuerdo al sexo, a la edad, a la estatura, a su oficio, etc.; igual
las demás cosas que le rodean, pero también pueden existir otras formas
igualmente válidas de clasificación y organización de su medio o entorno, de
acuerdo a la propia concepción y sabiduría del mundo. Por ejemplo: el olor, el
color, el ruido, etc.
La Constitución Política de
Colombia reconoce la diversidad étnica y cultural de la nación, lo cual
conlleva una implicación pedagógica que se concreta en la necesidad de
una educación intercultural.
Intercultural no solamente para los pueblos culturalmente diferenciados, sino
también para la sociedad nacional colombiana, que tiene el deber y el derecho
de conocer, valorar y enriquecer nuestra cultura con los aportes de otras, en
una dimensión de alteridad cultural a partir de un diálogo respetuoso de
saberes y conocimientos que se articulen y complementen mutuamente.
La humanidad tiene tendencia a
no reconocer ni respetar los límites; siempre desea ampliar su conocimiento,
ampliar sus horizontes, etc. Por eso busca e investiga. De ahí la importancia
de reconocernos como tal, para afianzar nuestra identidad y evitar, en esta
dimensión de exploradores, invadir o dejarnos invadir por otras cultural, sin
mediar una reflexión crítica; de no ser así, se dará un avasallamiento e
imposición de criterios y formas particulares de conocer y clasificar el mundo
que nos rodea, considerándolo como la única forma válida. Aquí radica la transcendencia
de la interculturalidad.
Bibliografía
Angarita, J. y Campo, J. (2015). La
educación indígena en proceso:
Sujeto, escuela y autonomía en el Cauca,
Colombia. Entramado,
11 (1), 176-185.
https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=265440664012
Barrera, M. (2018). Educación en contextos
multiculturales:
experiencia etnoeducativa e intercultural
con población indígena
del Resguardo Embera Chamí-Mistrató,
RisaraldaColombia. Zona próxima: revista del Instituto de Estudio
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